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Hella Plus

Fecha de inscripción: 11/09/2011 Mensajes: 72 Edad: 23 Localización: Karakura
Ficha Nombre : Akuma no yōna (Demoníaca) Tipo de poder: Reiatsu
 | Tema: Levantando escombros Dom Sep 18, 2011 2:11 am | |
| Life is like a mirror. You can fix it if it's broken, but you can still see the crack in that mother fucker's reflection. Poco a poco, las heridas se iban curando. Pese a que aquel picor parecía rasgarle el cerebro mismo, no se debía rascar. Aún recordaba perfectamente el momento en el que fue encontrada medio muerta en uno de los callejones de Karakura. Estaba eternamente agradecida al rubio de ojos azules, pero por otro lado le tenía un poco de rencor. Pese a haber visto la muerte varias veces con sus propios ojos, estar tan cerca de la misma la aterrorizaba. La hacía sentir mal, hundirse un poco más en aquella realidad paralela que vivía día a día.Después de todo lo que había pasado con su hermano, la ida de la SS y varios episodios de su vida que veía de forma distorsionada y borrosa, una nueva vida estaba por empezar en aquellos momentos. Destruirlo todo y empezar de nuevo, pues aquello era lo que hizo. Empezar desde cero en un mundo que hacía mucho había dejado atrás. Pero no pasaba nada. Sabía que de alguna forma o de otra, conseguía seguir adelante. Al fin y al cabo, siempre ha estado sola saliendo adelante como pudo. Sin nadie que la aconsejara, sin nadie a quien pedirle un poco de ayuda. Pero pese a eso, ahora todo era ligeramente diferente. Antes tenía una razón muy fuerte para seguir, su hermano. Pero ahora, aquella persona que su sola existencia le había dado ánimos, tan solo podía despreciarla y odiarla. Era un odio extraño, pues aún estaba aquel lazo de sangre que les unía. Pero, quisiera o no, realmente había dejado de ver a Lobo como a su hermano y a un apoyo. Ahora, mientras su mente divagaba por paisajes extraños, mientras su cuerpo yacía casi convaleciente en la cama, podía ver con claridad ciertas cosas que hasta ahora había pasado por alto. Llevaba en la cama una semana entera. Alguien la había salvado pero aún no había tenido ocasión de darle las gracias. Abrió de golpe los ojos. No llevaba el parche y llevaba otros ropajes. Con un movimiento débil se quitó la manta de encima y se miró a ella misma. Hasta le habían curado las heridas del abdomen. Por lo tanto... La han tocado. Pensó en eso un momento antes de intentar levantarse. No le gustaba que la tocaran más bien por que no le gustaba dar asco a la gente, pues eso es lo que hacía con su propio cuerpo. Con movimientos ligeros, levantó su cuerpo aún dolorido de la cama y miro al rededor. No podía salir así por ahí, pese a que tanto tiempo en la cama y los cuidados que seguramente le había ofrecido el chico rubio cuyo nombre desconocía aún, la habían curado en cierta proporción. La habitación era un tanto vacía e impersonal, pero con la mirada buscó algo que ponerse y salir a reconocer el terreno. Sea dónde sea, tan solo esperaba que no fuera alguien que la conociera de antes. Que tan solo... fuera una persona normal. Encontró con la vista un yukata corto de verano. Seguramente sus ropajes estarían rotas y tiradas a la basura. Sin duda alguna, le vendría bien un cambio del uniforme de Shinigami y el Haori a esto. Se puso la ropa sin rechistar, y también las medias blancas, calzando unas sandalias de madera típicas. Todo aquello se le hacía tan sumamente desconocido que por un breve momento echó algo en falta. No la echaba en falta, de hecho en mi subconsciente esperaba que ella hubiese desaparecido, pero al parecer no iba a poder ser así. Junto con unas pocas pertenencias como una pulsera, un colgante y el parche, estaba ella. Akuma no Yona descansaba más brillante que nunca en un rincón de la habitación. Cogió el parche y se lo colocó, y las otras cosas las tiró a la papelera de debajo de la pequeña mesita. Todo debía quedar en un pasado lejano con el que ella no tendría ya nada que ver. También dejó la zampakutoh tal y dónde estaba. No tenía valor de cogerla y oírla. No aún. Salió de la habitación con pasos pequeños y lentos, pero seguros. De vez en cuando apoyaba sus manos sobre la pequeña pared improvisada. Ahora que lo miraba mejor, aquello no parecía para nada una habitación. Era tan solo un... habitáculo improvisado. Salió al exterior quitando la cortina. Todo era ruinas. Habían materiales apilados en un lado pero por lo demás, tan solo se veía la estructura de lo que había sido un edificio. Se ajustó el parche examinando la situación. No recordaba dicho paisaje. Se acercó lentamente para imaginarse como era el edificio antes de aquello y qué podría haber pasado. |
|  | | Heisuke Maeda Ex Lider Vizard - Dueño de la tienda


Fecha de inscripción: 20/01/2011 Mensajes: 1211 Edad: 18 Localización: En mi despacho o en la Tienda
Ficha Nombre : Seinaru Tenshi Tipo de poder: Sagrado // Luz alquímica
 | Tema: Re: Levantando escombros Dom Sep 18, 2011 8:27 pm | |
| El sol ya se alzaba sobre sus cabezas, cálido y radiante. Serían alrededor de las once de la mañana, era un nuevo día. La última semana había sido dura pero no a causa del trabajo. Extraños acontecimientos tuvieron lugar hacía varios días, un combate bastante entretenido y la posterior aparición de una shinigami bastante maltrecha y débil, moribunda. Por suerte el combate con Donx no se les fue a ninguno de los dos de las manos y por ello la joven aún estaba con vida aunque en cama. Sería difícil para ella cuanto despertase y seguramente no se sentiría cómoda. Para ser sinceros nadie lo estaría si un desconocido tocase tu cuerpo...pero de no ser por los médicos de Overtechnology, la empresa de la que era dueño. Era bueno tener contactos y más de aquel tipo. Gracias a la tecnología que poseían pudieron tratar a la joven e improvisar una habitación para ella en el solar donde volvería a alzarse la tienda.
Por su parte no se había separado para nada del lado de la cabaña, quería estar presente día y noche para saber la evolución de la mujer así como estar presente cuando volviese a caminar. Apenas había comido durante los últimos días y mucho menos dormido. Tal vez fuese un castigo tal vez no, pero ese era su carácter y por muy frío y serio que fuese con los demás ante todo era humano y su corazón como sus actos en ocasiones aunque contadas lo demostraban. Finalmente al cabo de unos minutos, contra todo pronóstico la joven apareció vestida con el atuendo que había conseguido previa llamada a una de sus secretarias. – Bien, al fin llegó la hora, habrá que ver como se encuentra… – Pensó Heisuke. Se levantó del suelo donde llevaba sentado bastante rato, el mismo tiempo que Donx, pues así se llamaba aquel muchacho peliverde con el que encontró a la hermosa dama, llevaba fuera.
Miró a la joven desde la lejanía, aproximadamente sesenta metros los separaban. Caminó despacio por si aquella misma mujer a la que había rescatado huía al ver al vizard. No, no sería por que tuviese nada raro como podía ser la máscara o la zampakutoh, si no por ser un completo desconocido que para colmo la había tocado durante su translado al solar, así como limpiado las heridas y realizado la primera cura. – ¿Te encuentras ya mejor? – Preguntó Heisuke. Imbécil se llegó a decir a sí mismo, ¿acaso no lo veía? Si camina precisamente era porque ya estaba mucho mejor. – Disculpa que no me haya presentado, mi nombre es Heisuke, soy el propietario de este solar así como el hombre que te rescató. – Con ella no corría peligro al desvelar su identidad, estaba desorientada, eso podía verse a simple vista y posiblemente también tendría alguna pérdida de memoria o al menos eso reflejaba el primer informe médico.
No quiso acercarse demasiado, solo lo suficiente para poder mantener una conversación sin necesidad de alzar el tono de la voz demasiado. Esperó estático a escasos seis metros de la mujer, por su lado izquierdo. No preguntaría por el momento quien era a pesar de saber que se trataba de una shinigami por sus ropas. Lo mejor era dejar que los acontecimientos sucediesen sin forzarlos, bastante mal parecía haberlo pasado la fémina como para contribuir a un estado mucho peor. Miró hacia una de las entradas del callejón impaciente - Donde narices se habrán metido esos dos, menos mal que les dije tanto a Donx como a Arguis que no se demorasen, apenas se tratar con un hombre como para saber hacerlo con una mujer – Pensó el joven. Si pudiesen leer sus pensamientos de seguro se reirían de él. Debería tener sangre fría para poder tratar con la dama sin espantarla, a ver si lo conseguía.
 
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|  | | Hella Plus

Fecha de inscripción: 11/09/2011 Mensajes: 72 Edad: 23 Localización: Karakura
Ficha Nombre : Akuma no yōna (Demoníaca) Tipo de poder: Reiatsu
 | Tema: Re: Levantando escombros Mar Sep 20, 2011 2:38 pm | |
| Volver a empezar de nuevo. Aquella idea parecía coger fuerza dentro de su interior, así como las ganas de olvidar, de borrar de repente sus memorias, desaparecer de la vida de aquello que había martirizado durante toda su vida. ¿Podía desaparecer sin más? ¿Borrar aquella esencia con la que estaba impregnada de arriba abajo? Miró aquello con el fin de analizarlo todo, pero todo lo que veía tan solo le hacía comparar su vida con esas ruinas. ¿Realmente podía existir tal comparación? Por lo menos los fundamentos del edificio seguían allí pero... ¿Tendría ella aquellos fundamentos también en su vida o tendría que empezar desde cero totalmente? Suspiró durante un momento, intentando una vez más replantearse aquella realidad confusa que poco a poco parecía tomar una forma borrosa ante ella.
Pese a que ya no podía oír a Akuma no Yona, su mente seguía siendo partida, seguían siendo dos personas en una sola, pero esperaba que tan solo por unos momentos, aquellos momentos cruciales en la que conocería a su salvador, no aparecería para atormentarla. Tan solo esperaba ser alguien normal por unos instantes, no parecer rara, no asustar. Sabía que no se podía quedar allí, que tendría que buscar su propio camino... nuevamente. Pero quiso no dejar un mal sabor de boca a su paso, no dejar ni dolor ni sufrimiento. Sabía que tampoco podía dejar sonrisas, pero tan solo unos gestos cordiales, una actitud amistosa. Tan solo quería ser capaz de no destacar por primera vez en su vida, de guardar aquella apariencia descolorida y pasar desapercibida como muchas otras pequeñas ocasiones.
Pese a que aquel mar de locura parece haberse disipado cual bruma mañanera, la joven aún no podía ver con claridad aquella nueva oportunidad que la suerte de le estaba ofreciendo. Tremendamente agradecida, pero a la vez tremendamente desgraciada, sus pasos silenciosos rompían la esquema de aquel lugar mientras que su mirada parecía la única que se movía, intentando determinar lo que había pasado en aquel sitio. ¿Lo habían derrumbado a propósito? Todo era posible, pero los rastros de la tierra no indicaban para nada eso. Miró a la lejanía durante un breve momento mientras se ajustaba el parche, asegurándose de que nadie vería aquel ojo maldito que según ella poseía. Se cogió con la mano el vientre, en una mueca de dolor. Pero como siempre, lo consideraba tan solo una muestra de que seguía viva, aunque no sabía por cuanto tiempo.
Y aquella calma aparente se vio desquebrajada por una voz serena y melodiosa que hizo a la peliverde empequeñecer los ojos para distinguir aquella silueta difuminada y algo oscura que veía no muy lejos, pero si confusa. ¿Había perdido algo de visión o tan solo era su cerebro que ya no distinguía bien las facciones de un rostro normal? Y pese a eso, pudo ver una figura algo melancólica y unos cabellos rubios. Su mundo de pronto se había vuelto algo más luminoso, como si un asta de luz débil perforase su mente atormentada y desgastada. La ahora ex-capitana guardaba una serenidad aparente aunque sus piernas parecían querer retroceder unos pasos por la impresión.
¿Quién era? No tardó mucho en descubrirlo, al parecer el joven que no mostraba más edad que ella, se llamaba Heisuke, pero no podía llamarlo por su nombre de pila, ¿verdad?. Su formalidad iba más allá de los deseos de cualquier persona, sus deseos de no intimar con nadie para no dejar paso a ningún tipo de acercarmiento ni confusión eran inquebrantables. Tan fría como siempre, pero a la vez tan débil, su voz se mostraba fuerte pese a que ella no lo era. - ¿Cual es vuestro apellido, huma... Heisuke-dono? - preguntó. Acostumbrada a llamar a las cosas por su nombre, casi lo fastidia todo. Demasiado tiempo rota de aquel mundo humano como para recordar a comportarse de una forma normal, y aún así todo le parecía tan familiar que casi se sentía a gusto.
- Espero que entienda que no puedo pagarle lo que habéis hecho por mí - dijo. Al parecer eran las primeras palabras de una vida nueva y había que empezar con buen pie, aunque la peliazul jamás había sido de muchas palabras y no sabía cuanto tiempo iba a aguantar con aquella faceta. Por lo tanto, cuanto antes se callaba, mejor. - Pero agradecería que me dejara ayudar a esta reconstrucción pese a mi estado físico. - repuso de manera clara pero débil, como si intentara tapar todo lo sucedido con una voz fuerte, pues era lo único que le quedaba. No podía sonreirle a modo de agradecimiento, tampoco podía decir unas "Gracias" pues no hubiesen sido sinceras. Pero aquel rostro le hacía querer darselas de una forma u otra, aunque al terminar se hubiese ido en búsqueda de un camino nuevo, lejos de la SS, lejos de todo lo que había atormentado su realidad ficticia, lejos de todo aquel que podía haberlo conocido.- Fujiwara Hella. - dijo simplemente a modo de presentación aunque su nombre sería olvidado casi al instante.
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|  | | Heisuke Maeda Ex Lider Vizard - Dueño de la tienda


Fecha de inscripción: 20/01/2011 Mensajes: 1211 Edad: 18 Localización: En mi despacho o en la Tienda
Ficha Nombre : Seinaru Tenshi Tipo de poder: Sagrado // Luz alquímica
 | Tema: Re: Levantando escombros Jue Sep 22, 2011 1:52 am | |
| La joven más seria y fría que Heisuke, habló contra todo pronóstico para preguntar por el apellido del joven. La verdad fue un acto descortés por parte de Heisuke, pero con todo lo que estaba ocurriendo en aquel último mes había perdido hasta los hábitos, la educación que había recibido. – Discúlpeme señorita mi cabeza últimamente no está en su sitio. Mi nombre es Maeda Heisuke – Parecía tonto y todo expresándose de una forma tan ridícula. Se quedó quieto y pensó. Más que pensar lo que recibió fue una reprimenda de sus espíritus por un comportamiento poco inusual, incluso vergonzoso. – Heisuke, que ha sido esa actuación, eres el heredero del clan Maeda, no puedes compórtate de una manera tan vergonzosa – Recalcó el angelical espíritu de la zampakutoh, Seinaru Tenshi. Por su parte el hollow que compartía estancia con dicho ente espiritual también soltó lo suyo – Ya te vale Heisuke, más de cincuenta años tratando conmigo y ¿ahora no puedes tratar con ella? He de recordarte que soy mujer o lo tienes suficientemente claro. – Hakuouki tenía razón, ambos tenían razón y por ello Heisuke reaccionó.
Al escuchar las palabras de la joven, no le quedó otra que intervenir con seriedad. – Señorita, no busco su dinero y tampoco su gratitud, lo que hice fue algo que habría hecho con cualquiera que lo hubiese necesitado. No se preocupe por nada, yo cuidaré de usted hasta que se recupere con totalidad – Por qué razón todos le veían como un hombre que buscaba dinero. Necios, todos y cada uno de los humanos incluso los shinigami. En sus bocas solo aparecía la palabra dinero, dinero y dinero, malditos materialistas. Aún así su atención fue acogida nuevamente por las palabras de la shinigami. Eso le sorprendió enormemente. Si en tan poco tiempo ya se encontraba con fuerzas para iniciar una reconstrucción, su rango no podía ser bajo ni mucho menos. – Está bien, pero tan solo se lo permitiré con dos condiciones. La primera es que por favor me diga su nombre y la segunda que me explique con todo detalle que ha ocurrido para que usted apareciese así en este mundo. Posiblemente no le sea de confianza, pero hará bien en no desconfiar de mi pues tampoco le di motivos para ello. Ahora por favor acompáñeme a dar un paseo mientras hablamos, dudo que aparezcan por aquí esos dos. – Heisuke se acercó a la joven sereno y firme, sin ninguna intención más que la de ofrecer una mano a la mujer que había tratado.
Poco antes de alcanzar la posición de la mujer para ponerse a su altura ella misma se presentó. Fujiwara Hella se hacía llamar. Un bonito nombre que no le sonaba en absoluto, pero que por alguna razón extraña, tal vez una corazonada, sentía que no olvidaría incluso que no se separaría de la mujer por bastante tiempo. Mi gratitud por haberme proporcionado su nombre, Fujiwara-san. Es un honor haberla conocido, ahora con todos mis respetos, que le parecería si diésemos un paseo, le vendrá bien estirar sus piernas tras tanto tiempo en cama. – El joven comenzó a movilizarse para salir del callejón. Pretendía ir a un parque cercano con numerosos árboles de cerezo. Le parecía el lugar más apropiado para mantener una conversación con una dama, sobre todo por la armonía que proporcionaban dichos lugares.
Sonrió ligeramente puesto que solía decirse que una sonrisa, incluso falsa, solía apaciguar el ambiente y los ánimos. Y desde luego, aquella sonrisa era más que falsa. No le daba buena espina el estado en que había venido aquella mujer. Si los responsables eran residentes de la Sociedad de Almas, lo pagarían caro y desde luego no le iba a temblar el pulso a la hora de reaccionar y mucho menos ejecutar. A no mucho tardar una reunión sería convocada, un nuevo concilio que representaría un cambio radical en la sociedad para el bienestar de todos.
 
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|  | | Hella Plus

Fecha de inscripción: 11/09/2011 Mensajes: 72 Edad: 23 Localización: Karakura
Ficha Nombre : Akuma no yōna (Demoníaca) Tipo de poder: Reiatsu
 | Tema: Re: Levantando escombros Jue Sep 22, 2011 2:44 am | |
| Una vez el chico pronunció su nombre, no se le podía haber pasado desapercibido. Maeda. Se suponía que era un clan extinguido pero al parecer no se han quedado en simples humanos algunos. Pues el chico se había referido a Karakura como "este mundo", por lo tanto conocía bien la existencia de otros. Bien, sabía que no podía haber sido una persona normal y corriente pese a que parecía tan normal como una persona más de Karakura. Pero no lo era, y aquello levantaba sospechas dentro de Hella. No temía a lo que podía ser, pues al fin y al cabo le había salvado la vida pero.. ¿con qué propósito? El rubio empezó a hablar de dinero y gratitud pero la peliazul sabía que no le interesaba su dinero. Es más, para los seres que no pertenecen a Karakura el dinero es algo demasiado efímero para valer ser mencionado en una conversación. Y aún así, el chico se mostraba algo ofendido por escuchar esas palabras de la boca de la ex-capitana. ¿Cual era la razón?
Miraba al aparente joven Maeda de manera analítica aunque su mirada parecía perderse en algún punto detrás de su espalda, como si no prestara atención en lo más mínimo. No obstante lo hacía, y su percepción iba a tanto que le molestó aquella sonrisa falsa. También aquellas preguntas que parecían invadir su intimidad en hondas cortantes que la hacían recordar episodios que quería olvidar por completo. Pese a eso, no cambió de actitud. No se mostró sorprendida ni decepcionada, pues sabía en todo momento que podía esperar de una persona que se había referido a Karakura como "este mundo". Escuchó todo lo que este tenía que decir, y miró sus movimientos al acercarse a ella. Quería dar un paso atrás pero no lo iba a hacer. Al fin y al cabo, si su salvador sería un tipo raro que tan solo quería salvarla para torturarla a diario, no le importaba en lo más mínimo, pues era lo que se merecía.
¿Era indicado salir con alguien así sin la zampakutoh? Para ella, sí. Una voz menos que atormentaría su cabeza, aunque se iba a encontrar totalmente desprotegida ante aquella figura de cabellos dorados. Había algo que le molestó de sobremanera y que, para ella, decía mucho sobre la persona que tenía en frente. No necesitaba más mentiras, ya estaba harta de ellas, pues toda su vida se había apremiado a base de mentiras, falsedades y engaños. Los únicos momentos puros los guardaba tan escondidos que ni siquiera los recordaba. No quería. No podía. No era recomendable.
- ¡Tiratelo! No está mal. - aquella voz empezaba a penetrar su interior nuevamente. Aquel vocabulario sucio y fastidioso, acompañado de una risa sarcástica. - Debe ser de tu quinta. Está más regalimado que una caja de donuts azucarados. - repuso con una sorna, pero la cara de la ex-capitana seguía de la misma forma que hace unos minutos, mientras sus pasos seguían a los del rubio muy de cerca, aunque sin cambiar su ritmo lento de monótono. - Maeda-san, disculpe mi franqueza, pero odio las mentiras. - una ráfaga de aire frío acarició el rostro pálido de la muchacha mientras ambos avanzaban hacía aquel dónde él la quería llevar, - No se esfuerce en sonreír delante mío. Lo detesto. - siempre había sido así de sincera en algunas cosas. Parecía cortante pero era como se sentía en esos momentos.
- No sé que es, ni tampoco que es lo que pretendéis, pero os diré una cosa que espero que no olvidéis jamás. El agradecimiento por haber salvado la vida de una persona, no existe. Es imposible poder mostrarlo, aún en mi condición. - esperaba que él entendiese lo que ella le quería decir, aunque a veces su manera de expresarse no era la más adecuada dado su poco trato con las personas. - Si pensáis que le estoy hablando de dinero, es usted muy superficial. - murmuró de la misma forma que hasta ahora. Su tono de voz parecía no cambiar por muy dañada que estuviese, por muy cabreada o indignada. - En cuanto a lo otro... - sus palabras pararon. ¿Debería decirle la verdad?
¿Por qué reconocer aquello que es si tanto intenta olvidarlo? - Es verdad. No me es de ninguna confianza pero ese detalle es prácticamente nulo en estos momentos. Si me permite, pondré mi vida a vuestra disposición, pues ya no tiene ninguna valía ni para mi, ni para otras personas. Soy ex-capitana de la quinta división del Gotei 13. - dijo con claridad aunque su voz ahora había cambiado un poco de tonalidad. Un ápice de temblor, dolor y odio estaban formando un nudo en la garganta de la joven, que con dulzura drenó su voz para volver a empezar. - Pero si por un casual queréis destruir la SS, empezad conmigo y ahora. No tengo por qué oponerme, consideraré que tan solo se equivocó al elegir salvar mi vida antes de conocer los detalles. - Sonrió de forma amable mientras a lo no muy lejos divisaba unos árboles de cerezo. Habían cosas de Karakura que hacía mucho que había olvidado.
- Las razones... Poco importan. Digamos que mi vida nunca tuvo mucha importancia para nadie ni la tendrá. Tan solo quise volver al sitio que pertenecía y donde todo empezó. Tarde o temprano todos lo hacemos. - susurró aquellas palabras para luego tender la mano y dejar que un par de sakuras la alcanzara de una forma melancólica. |
|  | | Heisuke Maeda Ex Lider Vizard - Dueño de la tienda


Fecha de inscripción: 20/01/2011 Mensajes: 1211 Edad: 18 Localización: En mi despacho o en la Tienda
Ficha Nombre : Seinaru Tenshi Tipo de poder: Sagrado // Luz alquímica
 | Tema: Re: Levantando escombros Sáb Sep 24, 2011 6:06 pm | |
| Mientras caminaban en post de un lugar más adecuado para mantener una discreta conversación, la mujer recriminó las acciones de Heisuke. El joven nunca supo mentir, siempre fue un hombre que llevaba por delante la verdad. Tal vez sonase contradictoria su manera de actuar al ocultar su identidad, pero eso no quitaba que el joven por encima de todo dijese la verdad. Para muchos por no decir todos o casi todos, el decir la verdad suponía algo similar al pecado por la sencilla razón de que aquel que decía la verdad lo tachaban de incoherente. – Tienes razón, no soy un hombre que se dedica la mentira, pero en ocasiones…es necesario intentar transmitir una buena vibración al prójimo. – Posiblemente sus palabras no se entendiesen y por ello intentó concretizar mas tras haber tomado un poco de aire - Se la ve desanimada y mi única intención es devolverle la sonrisa que sospecho alguna vez tubo, nada mas- Concluyó el joven con su característica postura melancólica.
Continuó caminando con pasos lentos, con las manos en los bolsillos. Su distancia con Hella no era demasiado amplia, tan solo un metro escaso los separaba, él más adelantado que ella. Su destino no estaba fijado realmente aunque una idea tenía, visitar un parque con numerosos recuerdos para su persona, el lugar donde apareció hace ya ciento doce años. – ¿De verdad usted cree que es necesaria mi identidad? Bien, si usted se encontrará más cómoda responderé a sus preguntas. – El hombre se detuvo, caminaba con la cabeza semi-agachada. Al detenerse suspiró, alzó la cabeza y miró al cielo unos instantes, después comenzó a hablar de nuevo. – ¿De verdad usted cree que mi identidad arreglará algo? Creo que no. No tiene por qué preocuparse, mi intención única y exclusivamente es protegerla, si hubiese querido acabar con usted podría haberlo hecho cuando la encontré en lugar de haberla acogido y tratado sus heridas – Iba a disponerse a reanudar la marcha cuando otro comentario llegó a los oídos del joven. Lo dejó pasar de largo, era difícil comprender a alguien como él y por ello no contestó a la pregunta, simplemente lo dejó estar.
Aún así la marcha no pudo reanudarse, ella tenía dudas, él tan solo intentaba resolverlas. Mucho había pasado en esta vida y la mayoría de las cosas no fueron gratas de ahí sus deseos de ayudar a la mujer, le recordaba a él. La mujer habló de nuevo, impresionó al vizard, también lo enojó y por ello tomó la decisión de acallar sus pensamientos de una vez. – Bien, intentaré ser preciso en mis palabras. Usted no estará bajo mi servicio, la única opción que tiene es ser mi compañera, pero nunca una inferior. Ahora bien, no quiero escuchar nunca más que su vida carece de valor, su vida tiene más valor que la de muchos miembros del Gotei 13. Y respecto a lo de su posición en el Seiretei me es totalmente indiferente pero ya que se presenta no la haré el feo de guardar mi identidad por más tiempo, tómelo como una muestra de que puede confiar en mi - El rubio detuvo sus palabras, tomo aire y continuó con la charla - Como le dije, mi nombre es Maeda Heisuke pero no le dije todo…Llevo ciento doce años viviendo en este mundo…soy el ex –capitán de la Séptima División. – Se detuvo nuevamente.
Esperó de ese modo haber apaliado las dudas de la mujer pero nuevamente un comentario hizo reaccionar al muchacho. Miró malhumorado a la mujer, ya estaba harto de tanta auto-humillación…- Bien si es eso lo que quieres te mostraré del todo mi identidad, a ver si te queda claro de una maldita vez, que no eres la única con problemas y que lamentarse no solucionará nada. – Tomó un guante de su bolsillo, de color negro con un símbolo grabado en el dorso. Golpeó su pecho dejando salir su alma del gigai. El cuerpo artificial cayó al suelo como si le hubiese dado un infarto…por suerte nadie transitaba la zona en aquellos momentos. – Me ponen enfermo las personas que se lamentan de todo y solo quieren poner fin a su vida con el fin de tapiar sus problemas en lugar de enfrentarlos. ¿Crees que no me he dado cuenta de lo que te ocurre? Llevas una semana en cama, tiempo suficiente para conocer algunos de tus problemas…No tengo intención alguna de acabar con la Sociedad de Almas a pesar de que no haya nada que me vincule con esa maldita dimensión salvo dos cosas… – Se detuvo y soltó una leve mueca demostrando su molestia, después reanudó la charla - No podemos olvidar quienes somos, ni de dónde venimos…pero aún con esos vínculos que me atan a aquel mundo hay uno mucho mayor…mi hermana es la actual capitana de la Séptima División, mi sucesora. Te preguntarás cual fue la razón para mi marcha de la Sociedad de Almas…espero que esto te haga entrar en razón – El joven hizo aparecer en su rostro una máscara ósea con un tremendo parecido al de un lobo, en especial lo más característico es su similitud con Arguis. Sus facciones no se vieron expuestas al cambio, pues no utilizo sus poderes vizard, tan solo hizo aparecer en su mano la máscara ósea que solía emerger en su rostro cuando requería sus poderes. Después la hizo desaparecer nuevamente – Espero que eso te quite la tontería de una vez – Musitó dando fin a la reprimenda para la mujer.
Tomó de nuevo el control de su gigai, volvió a él para poder ser nuevamente una “persona normal” y después tendió la mano a Hella – Una vez aclaradas las cosas, ¿haría el favor de acompañarme a dar un paseo? – El Vizard dejó en el aire la pregunta. Esperaba haber hecho reaccionar a aquella shinigami a la que ya había tomado la decisión de ayudar pasase lo que pasase.
 
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Fecha de inscripción: 11/09/2011 Mensajes: 72 Edad: 23 Localización: Karakura
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 | Tema: Re: Levantando escombros Lun Sep 26, 2011 12:28 pm | |
| Pese a que se paró durante tan solo un momento por los pétalos de cerezo, la joven volvió a emprender su marcha junto a Heisuke. Escuchaba sus palabras y casualmente intentaba entenderlas, pero todo le iba demasiado grande. No es que fuera tonta, ni tampoco retrasada. Simplemente algunas palabras se perdían antes de que llegaran a ella. Demasiado tiempo absorta en aquel mundo interior, demasiado tiempo sin hablar con nadie de esa forma. Espera.. ¿Alguna vez lo había hecho? Hella era para el mundo que la rodeaba lo que se veía en su cara, una capitana demasiado triste como para acercarse a ella, demasiado calma para perturbarla. Pero tan solo era una calma aparente, que hacía ver para escudar lo que realmente pasaba por su mente. Aún así intentó mantenerse lúcida para dicha conversación, mientras jugaba con un pétalo entre sus dedos, acariciándole. Las intenciones del aparente caballeroso y apuesto rubio parecían ser buenas, pero no aceptaba una reprimenda por su estado. Tampoco podía enseñarle toda la verdad por que eso significaba dejarse a si misma a un paso de la muerte, nuevamente. Su rostro había vuelto a expresar la nada en la que se veía envuelta por segundos, siendo aquella voz melódica el único lazo que guardaba con la realidad,
Sus palabras eran lentas, quizás demasiado lentas como para llegar al inmediato, como una respuesta. - Sus intenciones son buenas... Pero no recibo buenas vibras con una sonrisa. - contestó a penas sin mover los labios, como si otra persona hablase por ella. - No soy capaz de ver aquella luz en una sola sonrisa. - dijo de manera sincera, pues era así. A lo largo de su miserable vida, muchas personas sonreían. Ella intentaba coger aquellas sonrisas y hacerlas suyas en esa realidad paralela en la que vivía, pero era casi imposible. - ¿Ablandándote? No me hagas reírme de nuevo de ti, Hella. Al parecer olvidaste todo lo que aguantaste en la SS. ¿Crees que este te hará más caso que los demás? Recuerda lo que eres. Un monstruo, un corderito que tiene un lobo dentro. No creo que quieras hacerle daño a esa carita tan melancólica. - Ella volvía a ver a través de sus ojos, como si estuviera en su interior todo el rato. Es verdad, no le hubiese gustado hacerle daño a la persona que la ayudó sobrevivir, por eso tenía que ser muy cuidadosa con los datos que da sobre ella misma.
- ¿Sospechas que alguna vez tuve una? - dijo la peliazul de mirada perdida, con un toque de asombro en la tonalidad baja de su voz. - No espere eso de mi, Maeda-san.- Sinceridad. Aquello era lo único que se podía ver en sus palabras en esos momentos. Pedirle sonreír es casi matarla, pues para ella siempre será una misión imposible. Durante todo aquel tiempo, tan solo pensaba que le hacía falta una cosa importante que ya no estaba, un pedazo de su vida que se había esfumando. Hoy por hoy, no era nadie. No, de hecho nunca lo fue. Tan solo que justamente hoy, después de una semana en la cama, había perdido por completo la razón de su existencia. El miedo se apoderaba cada vez más de ella. Ese miedo a que por la noche no pasara nada, ese miedo de estar acompañada y de que, por algún casual de la vida, pase alguna desgracia con la gente que ahora la arrodeaba. El miedo de siempre.
Ladeó un tanto la cabeza ante la visión de aquella máscara. ¿Y eso piensa que es malo? Tan solo es un paso que algunos dan, tan solo es nuestro interior. Pensaba eso, y ella mejor que nadie sabía que era cierto. No se enfureció cuando dijo la mentira de que la vida de Hella tendría más valor que algunos capitanes del Gotei 13. Ya no reaccionaría de esa forma si es que quería llegar poco a poco a vivir cierta vida "normal". No obstante, supo que era mentira. En el Gotei 12 habían vidas muy importantes para ella. Wandal,Sato, Kagami... Hasta Lobo, la persona que más odiaba en aquellos momentos pese a ser su hermano. No obstante, cualquiera de esas personas tienen una existencia mucho más merecedora de vida desde su punto de vista. No los iba a defender, de hecho por unos momentos había olvidado cualquier lazo que tuviese con la sociedad y miró esperanzada al horizonte.
Tenía una hermana en la SS. No sabía como no había podido caer antes, por el apellido y esas cosas. Pensó por un momento en Sato. Le echaba de menos, quizás demasiado. Siendo él la única persona que siempre supo cuidarla sin herir su frágil mente, el rostro de Hella se ensombreció y se escondió entre un par de mechones que el viento había colocado expresamente para tapar gran parte de la cara. Así era mejor. No obstante, no pudo sentirse molesta ante su posición de reprimenda. ¿Qué derecho tenía él para apelar a su sentido de justicia de esa forma? - ¿La huella de tu zapato? ¿Realmente crees que hablar con un imbécil como este que no sabe nada de ti, podría ayudarte en algo? Recuerda que para ti es tan jodidamente tarde, que hasta podrías arrastrarlo en tu mundo a él también. -Ella era tan directa que hasta la mosqueaba. Aquella parte del subconsciente que intentaba cerrar a cal y canto. Demasiado sincera como para mentir, demasiado mala como para confiar en la gente y demasiado justa como para dejar que Hella se acerque a nadie. Menos mal que no tenía consigo su zampakutoh, pues hasta ahora seguramente se había dado cuenta de que está loca.
Tontería... Había llamado a su lucha interna una soberana tontería. ¿Era eso lo que en realidad estaba haciendo? ¿Debería dejar de luchar por su propia vida? ¿Para no convertirse en el monstruo que habitaba en su interior? Quizás sí, quizás el rubio lo suficientemente sabio como para saber que es imposible. Aún así no se daba por rendida. Volvía siempre a la vida como si se tratase de la primera vez, como ahora. Sus ojos dejaban de perderse en el horizonte, aunque su mirada seguía trastocada y triste. - Claro... - susurró Hella ante las últimas palabras del chico. Volvía a estar en esa realidad acompañada mientras sus pasos ya habían alcanzado aquel parque de cerezos que antes se veía en la lejanía. La tranquilidad lo invadía todo después de varios parones en su camino y de la intervención del chico de salir de su Gigai. Pese a que ahora le apretaba tanto aquel aspecto físico, poco a poco se estaba acostumbrando. Era estrecho y curiosamente incómodo, pero el tacto era extraño, como si no la tocaran directamente. Como si tuviese una capa protectora, cosa que le gustaba. Se paró en seco cuando ambos pasaron al lado de un árbol grande y visiblemente viejo. seguramente tan viejo como ellos mismos aunque desconocía la edad real del rubio. Dio unos pasos hasta llegar a su base, y allí se dejó caer poco a poco, mientras su espalda se deslizaba por el tronco de madera. Suspiró durante un breve momento, para volver a perder aquel ojo en la lejanía. Y pese a querer seguir con el paseo, simplemente tenía la necesidad de descansar su mente una vez más, mientras que pequeños pétalos volvían a viajar con el viento, así como su entero ser. |
|  | | Heisuke Maeda Ex Lider Vizard - Dueño de la tienda


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 | Tema: Re: Levantando escombros Lun Sep 26, 2011 11:56 pm | |
| Al haber encontrado a aquella joven, su mente se colmó de recuerdos. Todo le recordaba a él cuando desertó de la Sociedad de Almas. Su llegada, sus días vagando por la ciudad…todo. Ella al igual que Heisuke cuando regresó se sentía insegura, intranquila y con un ligero shock al haber dejado allí más de lo que podía llegar a haber imaginado. Por ello Heisuke había tomaod la decisión de ayudar a aquella mujer, porque estaba pasando lo mismo que ella. Sentía pena, angustia al ver a esa chica que no levantaba el ánimo y eso lo desesperaba a él, que a pesar de intentar animar a la joven lo único que había conseguido era hundirla más en la miseria que podía haberse convertido su vida.
El rostro de aquella mujer parecía cansado, algo normal si acaba de levantarse hacía apenas media hora de haber estado en cama durante aproximadamente una semana. Pero aquello se corroboró cuanto al alcanzar el parque que desde los lejos ya entraba por sus ojos la bella dama que acompañaba al frío muchacho, apoyó su espalda en el tronco de un árbol y se dejó deslizar hasta quedar sentada al pie del mismo. –Será mejor que cuando te recuperes, volvamos a la tienda, tus heridas no han sanado del todo y aún el cansancio juega en tu contra. – El joven se acercó al tronco del árbol lentamente y por el lado contrario en el que Hella se encontraba, recostó todo su cuerpo, cerrando los ojos, dejando que la brisa junto al aroma de las flores purificasen su alma. Poco a poco fue entrando en un ligero sueño, más bien se adentró en su mundo interno. Allí todo tenía la misma armonía, la misma esencia que el parque en el que ambos se encontraban. Necesitaba reestructurar sus ideas y desconectar de todo durante un momento. ¿Habría sido correcto desvelar tanta información a aquella mujer? No lo sabía con exactitud, temía haber obrado mal pero al mismo tiempo se decía a sí mismo que lo hecho, hecho estaba.
Volvió a abrir los ojos sobresaltado. Se había asustado por el hecho de que la mujer podía haber desaparecido o a saber lo que la habría pasado. Con el miedo aún en el cuerpo fue a ver si la mujer continuaba allí. – ¿Te encuentras bien? – Preguntó el vizard. Nunca había reaccionado de aquella manera, su cuerpo temblaba , parecía una sensación nueva pero normal. Nunca había tenido que cuidar de nadie y menos de aquella manera. Cuando se dio cuenta de que nada era anormal, volvió al lugar que le correspondía, avergonzado. ¿Habría hecho el ridículo? Esperaba que no, de lo contrario sería más molesto que una derrota incluso podría considerarse una deshonra. Suspiró y valla que si suspiró, de haber corrido otros tiempos se habría quitado la vida. Terminó por dejarse caer él también, apoyando la cabeza contra el árbol e intentando conversar con aquella mujer. – Tal vez a usted le parezca extraño mi comportamiento, pero lo cierto es que…tan solo quiero que no sufra lo mismo que sufrí yo…bueno da igual ignore mis palabras es una tontería, no lo entenderías. – Mal humorado, no con ella si no consigo mismo, levantó su cuerpo y miró al cielo con las manos en los bolsillos.
A lo lejos se avecinaba tormenta, las nubes eran bastante oscuras y la cortina de agua bajo aquel manto era más que visible. Avanzaban rápido, los truenos se escuchaban cada vez con mayor intensidad, los relámpagos eran más nítidos con el paso de los segundos. – Será mejor que volvamos, la tormenta llegará de un momento a otro… – Dejó el comentario en el aire mientras veía que las nubes avanzaban raudas y la tormenta acabaría por pillarlos. Si la joven no fuese desconocida y no estuviese mal herida tal vez la habría tomado de la mano y vuelto a la tienda corriendo si cabía la posibilidad, no parecía una tormenta normal. El girón de nubes parecía traer consigo una tormenta tropical incluso un huracán…Aquella maldita ciudad era extraña de cojones.
 
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|  | | Hella Plus

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 | Tema: Re: Levantando escombros Mar Sep 27, 2011 6:34 pm | |
| Poco a poco, todo se difuminaba a su alrededor. El ojo que tenía destapado se quedó perdido en un tiempo remoto, del que a penas tenía recuerdos. Era una tranquilidad difícil de explicar para una persona como ella. Algo que había añorado durante toda su vida, se veía mostrado ahora por primera vez junto a aquel hombre rubio que acababa de conocer. Y pensar que hasta hace a penas una semana, sus deseos de desaparecer vencían cualquier posibilidad de aferrarse a un hilo de vida. La única persona que había podido hacer algo por ella se había quedado en aquel mundo paralelo con el cual ella por desgracia no tendría ya nada que ver. Tenía que cambiar, lo sabía. Pero, ¿era a su alcance? Cambiarlo todo, destruir y empezar de nuevo. Pasar por una persona más, una persona normal. ¿Podía? Claro que podía, pues solo con un pensamiento optimista iba a sobrevivir en Karakura.
Los minutos se entremezclaban y confundían con las horas. La única presencia que podía seguir notando era el rubio que se había sentado de la misma forma que ella. Y se preguntaba por que guardaba esa expresión melancólica en un rostro digno de admirar, por que esos ojos parecían haber pasado algunos peligros que ella ni siquiera imaginaba. Pero se veía fuerte, sus palabras eran extremadamente confiadas, tanto que por un momento quiso creer en ellas. Le gustaba esa sensación de tranquilidad pese a estar acompañada. Hasta Ella en su interior estaba tranquila, como si pudiese ver aquel paisaje donde pétalos de flores de cerezo se movían a la velocidad del viento. Y ante todo aquello, a Hella tan solo le quedaba una pregunta. ¿Qué será de ella de ahora en adelante? ¿Está bien que se aferre al rubio como su última esperanza par no alejarse del todo de aquella realidad?
Cuando las respuestas parecían llegar de un momento a otro, algo perturbó aquella tranquilidad aparente. El joven se levantó de repente y le dijo algo tan apurado que la peliazul no fue capaz de procesar en todo aquel alboroto. Era increíble como una cosa tan pequeña como esa la había perturbado de tal forma, haciendo que poco a poco tornase su mirada, ahora extrañada, hacía él joven rubio. Su cuerpo parecía temblar, parecía asustado, como si de repente tuviese miedo que algo importante se fuese. ¿Era ella algo importante? La risa sonora y malévola volvía a retumbar su cabeza, rompiendo más aún aquella tranquilidad. - Ay, no puedo más, enserio. Me haces llorar de risa. Eres extremadamente graciosa, Hella-chi. - su voz parecía haber vuelto con más fuerza mientras la mirada de la peliazul seguía clavada en Heisuke, como inspeccionándolo. - ¿Importante? No me hagas reír. Seguirás siendo una maldita zorra a la que nadie se quiere acercar toda tu maldita vida. Seguro que se despertó diciendo ¿Qué coño hago con este monstruo aquí? O algo por el estilo. - Era verdad. ¿Por qué se iba a preocupar por ella? Y aún así su expresión seguía algo asustada para volver a su estado natural tras unos segundos.
Pero aquellos segundos parecen haberse quedado en la memoria de la joven que se limitó a levantarse con un gesto sereno y cansado a la vez. Lo escuchaba, y era verdad. No entendía su posición ante aquella situación en la cual realmente no había pasado nada. Aún así, en parte entendió sus palabras de una manera diferente y desde su propio punto de vista. Se le notaba diferente, como malhumorado, como si recordara cosas malas. Ella conocía muy bien lo que era eso. Cuando los recuerdos vuelven, el mal sabor de boca se intensifica. Tu manera de ver las cosas cambian de repente, te ves atrapado en una caja vacía de la que no puedes escapar y donde poco a poco va rulando una película. Era para ponerse de malhumor, ojala ella tuviese esa capacidad.
Se acercó con pasos lentos mientras que el joven miraba a la lejanía, diciendo que dentro de nada iba a llover. Sus manos se deslazaron entre los huecos que los brazos del rubio formaban con su cuerpo, y por un momento se unieron a la altura de su abdomen. No se acercó demasiado, lo justo para apoyar su barbilla cerca del hombro de Heisuke, ya que no llegaba al mismo por la altura. Miró por un momento al punto dónde él miraba, y tan solo pudo sacar un murmullo que era prácticamente imperceptible para otro que no fuera el vizard. - No huiré de nuevo... - esperaba que tan solo sus solas palabras conseguían atraer de nuevo aquella expresión que tanto le gustaba del rubio, como si hubiese tenido una barrita mágica que borrara todos los pensamientos de un solo toque.
Se volvió a separar, mientras sus manos tocaban de perfil la parte superior de su cuerpo con un tacto frío que seguramente Heisuke no notaría detrás de la ropa. Volvió a perder la mirada y dio un par de pasos para avanzar. - ¿Vamos? - preguntó simplemente, como si lo que había pasado anteriormente no hubiese existido nunca. - ¿Qué haces aquí para divertirte? - volvió a preguntar. En realidad para ella sería imposible que fuese a divertirse con algo, pero por alguna razón necesitaba saber un poco más de su acompañante. |
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 | Tema: Re: Levantando escombros Miér Sep 28, 2011 2:10 pm | |
| Mientras avistaba el girón de nubes que avanzaba veloz por los cielos, cubriendo las calles de oscuridad, pudo notar una presencia a su espalda, que poco a poco se acercaba. Denotaba un dulce aroma extrañamente familiar. Si, era ella, la mujer a la que había cuidado durante la última semana. Las pulsaciones del joven se aceleraron al notar el tacto de la dama al enlazarlo con sus brazos al tiempo que esta asomaba tímidamente la cabeza por encima de su hombro, apoyando la barbilla poco mas debajo de la clavícula. El tiempo que duró el abrazo no fue demasiado extenso, el justo para visualizar lo que había incomodado al muchacho y susurrar unas palabras que extrañamente consiguieron calmar al jovial joven. Una sensación de calma invadió el cuerpo de Heisuke haciéndole sentir mejor, sosegado. El gesto antes apagado del rubio, recuperó su luz habitual en un día en el que todo parecía volverse triste, como si la vida se apagase.
Al poco de las palabras de Hella, la misma se separó del joven con el fin de avanzar el camino para regresar a casa. – Por supuesto, sería lo más adecuado. – El joven apartó la mirada y giró su cuerpo para poner rumbo hasta la posición de la chica a la que sonrió nada mas alcanzar su altura. La misma, como si quisiese romper el hielo preguntó por lo que hacía para pasar allí los días…Una pregunta sencilla pero con una respuesta un tanto complicada. – Pues verás…la verdad mi vida es bastante monótona. Hace poco que compré el solar en el que te has recuperado y me dedico a la vida empresarial, de hecho podría decirse que soy uno de los hombres más adinerados del planeta. A mí personalmente no me hace falta el dinero pero desde que decidí llevar una vida mortal, tuve que acostumbrarme a sus costumbres por lo que…bueno he tenido que vivir como un humano. Podría considerarme un aficionado a la pintura y sobre todo a la tecnología, pero bueno como puedes ver mi vida no es muy interesante – La conversación se vio interrumpida por la presencia de las primeras gotas de agua. Aún estaban a diez minutos a paso lento de lo que podían llamar casa, que si sus cálculos no le fallaban, los empleados de overtechnology debían de haber terminado hacía dos minutos la reconstrucción de la tienda.
Inconscientemente Heisuke tomó la mano de la peliazul, con delicadeza pero al mismo tiempo con el suficiente agarre para que no se soltase. La lluvia arreciaba y las corrientes de aire eran más que molestas…una tormenta de las malas. – Corre no queda mucho para llegar a casa – El muchacho corrió con la mujer, sin realizar un gran esfuerzo puesto que la condición física de la fémina no era la más adecuada. Al poco tiempo llegaron a lo que el consideraría de ahora en adelante hogar. Llegaron chorreando agua, calados hasta los huesos. Cuando alcanzó el porche no pudo hacer otra cosa que reír. Hacía años que no lo pasaba tan bien y si era posible alguna vez en su vida le gustaría volver a repetir aquella experiencia. – Mis disculpas Fujiwara-san, si me permite le llevaré a sus aposentos para que pueda hospedarse pero antes debería cambiarse…utilice la ropa que hay sobre el mostrador expresamente para su persona . – Desde luego la mujer la reacción que tendría iba a ser de “a este tío se le ha jodido un fusible” pero no, lo cierto era que tras la tienda se escondía un mundo.
El vizard se quedó mirando al cielo como con melancolía, pensando en lo que estría sucediendo en la Sociedad de Almas, en si su hermana estaría bien, a salvo pues hacía más de una semana si se contaba el día en el que estaba que no recibía noticias de la pequeña Maeda, algo inusual por cierto. Sus cabellos al igual que sus ropas chorreaban agua, casi igual a la cantidad que el canalón del porche precipitaba al suelo. En aquel momento Arguis apareció, traía noticias consigo, Donx había tenido que volver a su apartamento por motivos que desconocía. – No te preocupes pequeño, confío en que mañana o pasado aparecerá, si no es así le buscaremos, tal vez requiera nuestra ayuda - El cachorro ladró como queriendo dar a entender su acuerdo con la opinión de su amo. Por lo demás su atención continuaba dividida, el cincuenta por cien para Arashi, el otro tanto restante para Hella, a la que esperaba que avisara para poder entrar el a cambiarse de atuendo.
 
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 | Tema: Re: Levantando escombros Jue Sep 29, 2011 1:10 pm | |
| Ambos cayeron en la cuenta de que deberían avanzar antes de que la lluvia les pillase de camino. La voz del rubio sonaba tranquila y serena, quizás más aún después del pequeño acercamiento que ahora se repetía una y otra vez en la mente de la joven ex-capitana. No pudo decir nada, no quiso decir lo que le pasaba. Tan solo intentaba reprimir aquella personalidad que desencadenó una lucha interna de golpe. La tranquilidad para la chica se desvaneció cuando se separó del cuerpo del rubio, como si jamás hubiese existido. Las palabras del joven le llegaban distorsionadas por completo, se estaba yendo por momentos. Y lo peor de todo es que no lo podía evitar. Se sentía tan jodidamente cansada, tan a falta de valor, tan desprotegida contra si misma. Pero aún así aguantó, reprimió aquella risa que se oía en su cabeza como una desquiciada, que parecía recordarle todo su infeliz pasado. - Realmente... Eres una zorra, nee. - decía ella con una sorna mientras intentaba más aún agitar aquella paz interior frágil de romper. - ¿Cuantas veces te dije que no tocases a nadie? - ¿Era una reprimenda? Hella tan solo se quedó con la mirada perdida como siempre, como si no estuviese allí. Sus pasos avanzaban pero su mente se quedó clavada en aquel momento crucial. - Veo que necesitas que te recuerde buenos modales.
Pero era tarde. Era tarde para aquella voz por lo menos por ahora. Como si hubiese vuelto a la vida en el momento en el que el joven apretó su mano, sus piernas echaron a correr pese al cansancio físico que estaba experimentando en aquellos momentos. No subo realmente lo que pasó, no sentía la lluvia pese a que sabía que estaba allí. Y en todo aquella confusión de sentimientos y de acercamiento, tan solo pensaba en un pasado demasiado oscuro como para olvidar. ¿Era normal? ¿Era normal no poder olvidar? Peor aún.... ¿Qué pasaría cuando el rubio se alejara de ella, dejando que aquella voz la volviese a molestar en su interior. Estaba preocupada, demasiado preocupada por la vida del vizard para como darse cuenta de lo especial que era el momento. Y aún así lo percibía de alguna forma, podía sentir como la lluvia empapaba poco a poco el yukata veraniego y corto que llevaba hasta dejar la humedad sobre aquella piel y gasas que aún permanecían sobre su cuerpo. ¿Por cuanto tiempo? Su respiración poco a poco se intensificaba, por el cansancio pero también por aquella sensación especial, se sentía extraña. Demasiado.
Y de pronto todo paró. En seco, fue sacada de aquel sueño que era la realidad en cuanto dejó de sentir la mano del joven agarrando la suya. Se rió y se disculpó, pero era demasiado tarde. Ella lo miraba desde sus adentros y sonreía, pero su rostro por fuera se veía sombrío y ligeramente cambiado. ¿Debería rendirse ante aquella presencia? No... Tan solo intentó de manera desesperada borrar todas aquellas huellas que el rubio había dejado en su piel. De manera desesperada, se dio la vuelta nerviosa mientras el chico hablaba con un...¿perro?. Demasiado absorta en aquella lucha por la supremacía, no dio importancia a tal hecho y miró su mano de manera triste. Tenía que hacerlo, no podía dejar eso así. No podía permitir que aquella personalidad volviese a flote y menos aún aquí. Tenía que castigarse si no quería que Ella lo hiciera tomando el control. Empezó a rascar de manera rápida la palma de su mano y cada vez más y más fuerte, como si de un queso se tratase. La piel empezó a despegarse debido a la presión que ejercían sus largas uñas. Más fuerte, más rápido, más doloroso.
Pero aún así parecía no conseguir que ella retrocediese. Quería salir y lo quería ahora. La sangre picoteaba poco a poco, cayendo al suelo como una gota más de lluvia. Sus manos mojadas ahora estaban recobrando un tono carmesí. Jamás le había pasado esto estando totalmente despierta, pero al parecer esto era más de lo que ella podía llevar. Más de lo que podía aguantar. Más de lo que podía permitir. Y como por arte de magia, sus ojos se volvieron cada vez más feroces ante aquel líquido carmesí y algo viscoso que se mezclaba con el agua que sus poros habían absorbido. La carne se mostraba dura, pero su fuerza parecía ser un poco mayor. Y rascaba sin poder parar, mientras su ojos libre soltaba una lágrima rezagada de las gotas de agua que ahora poblaban su rostro y hacía que su abundante flequillo se le pegase a la cara.
Su respiración estaba agitada, y una risa trastornada empezó a oírse en breves, de la nada. Cada vez más, se veía encerrada en su propio cuerpo sin poder hacer nada. - ¿Pensabas que esto me iba a importunar? - susurraba con una voz ligeramente más lasciva y un pequeño bufido sarcástico. Y se dio la vuelta, mientras apartaba poco a poco el parche de su ojo, haciendo que sus facciones se volviesen ligeramente salvajes. Su posición dejó de ser rígida, se doblaba sobre si misma de manera retorcida mientras no paraba de reírse. Sus pasos se acercaron al joven cogiendo su mentón y acercándolo a ella. - Casi vomito colores mientras hablabas, rubito. - decía mientras se relamía los labios. - Y pensar que la encontraste en una calle oscura y abandonada como un perro. ¿Pensabas follartela, acaso? Veo que eres un desesperado patético... Pero no te preocupes, que mientras que yo tenga su cuerpo te voy a dejar con unas ganas que flipas. ¿Ex-capitán de la séptima división? Ahora hay alguien mejor en tu puesto seguramente. - sonrió para luego levantar su mano herida y restregársela a Heisuke por su ahora húmeda cara. - Más te vale que la dejes donde la encontraste, eres demasiado débil para lo que te va a venir encima, Hei-chi. - empezó a reír de nuevo de manera totalmente desequilibrada mientras con un suave y preciso gesto, lamió con la punta de su lengua la sangre que había dejado sobre la mejilla del rubio. - Totalmente exquisito... Pero la miel no está hecha para la boca del burro, rubio.
Y pensaba que no se iba a escapar nunca. Lo veía todo desde aquella perspectiva luchando por volver a encerrarla y marcharse lo antes posible. Por eso no se acercaba a nadie, por eso no quería dar demasiados detalles, por eso se encerraba en si misma. Pero al parecer, nunca iba a ser una persona normal. ¿Debería volver a la Sociedad de Almas y pedir que la matasen? Simplemente repugnante, demasiado irreal como para ser verdad... Demasiado loca y trastornada. Demasiado sola.- Muere... - Pero sus murmullo se vio ahogado, pues ahora ella ya no controlaba su cuerpo. |
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 | Tema: Re: Levantando escombros Mar Oct 04, 2011 6:01 pm | |
| Un escalofrío recorrió la espina dorsal del muchacho, erizando la piel de cada parte de su cuerpo. Parecía un calambre producida por una fuerte corriente eléctrica. Aquel sentimiento algo incómodo podía haberse atribuido a una corriente de aire, pero no fue así, algo peor estaba ocurriendo. Cuando quiso darse cuenta Hella, la mujer a la que cuidaba desde hacía una semana tenía la mano ensangrentada…¿Tenía tendencias suicidas? No, alguien no se autolesionaba por gusto y aunque él no era psicólogo se atrevía a asegurar que algo ocurría en la mente de la mujer que la atormentaba. ¿Tal vez trastorno de bipolaridad? Sí, tenía que se eso pero si no lo era… solo quedaba que la mujer tuviese una doble personalidad, aunque… no juzgaría eso, más bien la ayudaría a controlarlo, la apoyaría... al fin y al cabo el era otro zumbado al que se le habían jodido un par de tuercas.
Giró lentamente la cabeza aún prisionero del pánico, la verdad era cierta, aquello le pilló por sorpresa y el miedo era producido por el aún temor de que algún día volviese a presenciar los acontecimientos de una Hollowificación. Su gesto empalidecido observaba impotente el cambio drástico de la mujer, un cambio terrorífico que si hubiesen estado en Halloween lo hubiese interpretado como parte del guión a seguir de un disfraz. La tormenta no es que ayudase mucho la verdad, más bien le daba ese toque lúgubre y plus de terror a la descabellada escena que se estaba rodando. Por si faltaba poco la tarima del interior de la tienda crujía y cual paranoia en la cabeza del joven resonó un sonido similar a mandíbulas de calaveras…las películas de miedo no eran su fuerte.
Maldito infeliz que no era capaz de agarrarse los huevos y no acojonarse. Parecía nuevo como si fuesen pocos los baches que había tenido que pasar, pero según el punto de vista que se tuviese era muy lógica su reacción. Debido a la parálisis momentánea que sufría y que sus ojos estaban fijos en el orbe carmesí de la chica, no pudo reaccionar por más que quisiera. ¿Estaba siendo presa del pánico? Tal vez fuese así… Aquella mujer con la mano ensangrentada agarró con rudeza el mentón del rubio y comenzó a hablarle. Mientras que aquella muestra de violencia y superación se estaba llevando a cabo, Heisuke cerró los ojos. Aguantó, sin saber cómo que incluso aquella mujer, ahora totalmente desconocida, pasase su lengua por la mejilla de este como si se tratase de algún helado. – Pero que cojones, esto tiene que ser una broma. Primero me pringa la cara de sangre y luego la chupa… Qué será lo siguiente ¿masturbarme? – Heisuke estaba sorprendido, a pesar de no ver nada, el aroma desprendido por la sangre y la textura suave y húmeda de una lengua eran inconfundibles.
Agarró el brazo de la mujer y lo apartó de su rostro. Después abrió los ojos. – ¿Estás ya más feliz al haber probado una parte de mi? Patético… Pero dime, seas quien seas quién está más sola ¿Tú que la única razón que tienes para vivir es hacer daño a los demás y someterlos? o ella que a pesar de no conocerla de hace mucho puede contar conmigo para aquello que sea que necesite… – Heisuke en ese momento soltó el brazo de aquella a la que había comenzado a apreciar. Después sonrió irónicamente recordando el resto de palabras. – Porqué no comprobamos quien de los dos necesita más qué. Según tu argumento, dices que estoy desesperado por follar…tal vez sea así quien sabe. ¿Pero tú me has visto que lo busque, que lo intente? Jejejeje eres un poco necia pero en cambio yo si veo que estás totalmente desesperada por hacerte con el control de ese cuerpo, estás desesperada por ver a Hella fuera de este mundo. Aún así me atrevo a seguir discrepando, quien se va a quedar con más ganas ¿Yo de disfrutar de ese cuerpo o tu de disfrutar de la amistad y el amor? – Heisuke dejó de esbozar aquella irónica sonrisa.
Optó por tomar un perfil más serio propio de su fría personalidad. Tomó algo de aire y miró a la mujer que se encontraba frente a él – Tendrás que hacerlo mejor si pretendes apartarme de Hella. No te creas que conmigo vas a poder hacer lo que te plazca, pero ¿sabes una cosa? Tal vez algún día tengas la oportunidad de conocer a Hakuouki…seguro que te encantará. Ah, antes de que nos despidamos ¿te gustó mi sabor? Se te ve bastante excitada. – En aquel momento, entró dentro de la tienda dejando plantada a aquella mujer. Si entraba, no la iba a echar, si se iba no la iba a detener pero clara estaba una cosa…si se marchaba y no volvía iría a buscarla.
 
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Última edición por Heisuke Maeda el Vie Oct 14, 2011 8:28 pm, editado 1 vez |
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 | Tema: Re: Levantando escombros Sáb Oct 08, 2011 6:59 pm | |
| Ante las palabras del rubio, la cara de esa Hella se estaba volviendo más sombría. Nadie le había dicho las verdades tal cual, de hecho nadie había encarado aquella personalidad antipática y sabelotodo. Todos pusieron la atención sobre aquella Hella que conocían, y no la que se mostraba. Se estaba enfureciendo, sin duda alguna no le había caído nada bien aquello que estaba oyendo. Por un momento, hasta recapacitó ante la posibilidad de que las palabras de Heisuke fueran reales. ¿Estaba sola? Aquella parte de ella, por muy loca que estuviese, se estaba dando cuenta de que, poco a poco, se estaba compenetrando a la perfección con aquella personalidad que estaba intentando dominar. ¿Era ella o era otra persona? ¿Se estaba volviendo una persona que quería someter a los demás o siempre lo fue? El rubio soltó su brazo casi repugnado. ¿Daba asco?
Estaba confusa. Por primera vez alguien la había conseguido confundir con sus palabras. La habían despreciado literalmente y descolocado por completo. Se quedó mirándole, abriendo los ojos de par en par. Pero parecía que Heisuke no iba a parar allí. ¿Amistad y amor? ¿De qué estaba hablando el rubio? Se quedó un momento pensando en aquellas palabras, pero tan solo le vino una persona en la cabeza. ¿Era amistad o amor? ¿O ninguna de las dos? Su actitud quedó algo más seria que anteriormente, quizás no tan sarcástica, pero igual de cruel. Hella, por otro lado, estaba igual de sorprendida. No se esperaba a tal reacción, de hecho... No pensaba que el vizard en realidad fuera así. ¿De dónde sacaba todas esas palabras tan repulsivas? No quería oír más. Quería salir y escapar, simplemente terminar aquello que nunca empezó. Huir antes de desarrollar algún tipo de sentimiento. Y sabía que podía, podía haber sido mucho peor. Esas palabras podrían haber salido de la boca de aquel que hace tiempo había dejado atrás.
De repente, aquel sueño que una vez tuvo, la de convertirse en alguien normal y corriente, se vio truncado de golpe. El rubio la dejó atrás, entrando dentro de la tienda. Por un momento, tuvo la pésima idea de alzar la mano y tocar su hombro, pero este se movió con rapidez. Quizás era mejor así, tan solo le había facilitado lo que quería hacer. No podía vivir aquella utopía que una vez pensó poder hacer. Las fuerzas la habían abandonado por completo, estaba claro que no podía controlar sus personalidades. Intentarlo, la había consumido poco a poco durante aquella miserable existencia. La verdad es que... En cierta forma, le debía a Heisuke más de lo que ella jamás había imaginado. La había salvado una vez, y esta sería la segunda. Su rostro volvió a ser el de antes, inexpresivo y triste, mientras veía la cortina caer, dejando vislumbrar la silueta dentro de aquella tienda. Se dio la vuelta y empezó a caminar poco a poco hacía la tienda contraria, donde horas atrás había despertado. Una vez allí, tan solo abandonó su Gigai y cogió su zampakutoh. Iba a volver al sitio dónde todo empezó, para volver a terminar de una forma menos dolorosa y más placentera.
Miró la tienda del rubio desde la lejanía. No iba a haber carta de despedida, no valía la pena. Tan solo iba a desaparecer así como había aparecido, de la nada. -Sayanora, Maeda Heisuke-san. - murmuró para luego esfumarse de un shumpo.
OFF: Gracias, Hei. |
|  | | Heisuke Maeda Ex Lider Vizard - Dueño de la tienda


Fecha de inscripción: 20/01/2011 Mensajes: 1211 Edad: 18 Localización: En mi despacho o en la Tienda
Ficha Nombre : Seinaru Tenshi Tipo de poder: Sagrado // Luz alquímica
 | Tema: Meldo Dom Oct 09, 2011 12:35 pm | |
| Heisuke no acababa de entender lo que pasaba, pero aún así la dejó marchar, aquel sería su camino del guerrero y si ella creía que era el correcto, el rubio no se convertiría en un obstáculo. Caminó hasta llegar detrás del mostrador mientras la sombra se cortaba incluso saltaba por los estantes al paso del jovial hombre. Hizo una serie de gestos al final de la tienda, justo en la pared del fondo que se alzaba ante sus ojos. Unas runas mágicas, de origen desconocido y de un color dorado derrochando luminosidad, aparecieron al contacto del hombre con la superficie del muro. Tan solo deslizó el dedo sobre aquel extraño jeroglífico y estas comenzaron a desplazarse. Al final solo en el centro quedó una especie de romboide en el centro que albergaba cuatro romboides mas en su interior, de tamaños menores por supuesto. Por último tan solo pulsó en el centro de dichos romboides, con la palma abierta y una luz aún mas potente iluminó el lugar. Ante el se abrió una primera puerta que enlazaba a una profunda caverna, lúgubre y poco iluminada, tan solo la que que entraba por los resquicios de la primera apertura. Caminó durante un par de minutos por el pasaje, angosto y frío, tan estremecedor que arrebataría hasta el mismísimo calor de la sangre. Según caminaba, la puerta principal se cerró y la oscuridad lo tiñó todo de tristeza y soledad. Al llegar al final del pasaje solo se pudo encontrar con una gran muralla. El paso estaba cerrado. Cerró los ojos y respiró hondo. Intentó calmar todo su cuerpo y ponerlo en sintonía con el entorno. Hacía años que no viajaba por aquel pasaje, era la verdadera entrada a lo que pronto se descubriría. Ante el una puerta se dibujó, de manera extraña, mágica. En lo alto de la encrucijada unos caracteres élficos podían leerse. Cuando terminó de aparecer la inscripción Heisuke abrió los ojos. La inscripción citaba lo siguiente: "Di amigo y entra" Soltó el aire lentamente para después hablar. - Meldo - Las imponentes puertas de Mithril se abrieron, por ellas entró Heisuke junto a Arguis y no se le volvió a ver en días. OFF: Post hiper cutre, pero es para cerrar el tema, además se nota la ausencia de inspiración en mi.  
 Fundador del MBI || Ingeniero Jefe
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Narración || - Diálogo || "Pensamiento" || Arguis || Seinaru Tenshi |
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